Rabioso Sol, Rabioso Cielo

Hernández, 2008
Festival de Cine Latino en San Diego, Marzo del 2009
No miento al afirmar que más del 90% del público se salió de la función.
Da la sensación de que el director grabó la misma escena muchísimas veces, con leves variantes, y las incluyó todas. No es transgresor que dure 190 minutos, ni tampoco el mostrar el sexo entre homosexuales, mostrar un pene o varios, mostrar un culo, ni mucho menos mostrarlos tantas veces. ¡Si al final de cuentas todos los personajes están guapísimos, con cuerpos de gimnasio! No se puede exagerar lo exagerada que es ésta película. Lo que le falto fue substancia, la capacidad de transformar una obsesión personal en una obra de arte universal, evitando estancarse en una indulgencia cómoda y enajenada.
Es incómodo pensar que en un México con tantos problemas, se hagan obras tan absurdamente lejanas de la realidad. Y no es que haga falta que el cine sea explícitamente social o político, pero tiene que estar despierto, sobre todo fuera de los circuitos multi-millonarios. De ahí que hable de esquemas de producción. Es un grave problema que los impuestos mexicanos se gasten en una obra como esta. No lo digo por algún impulso autoritario ni mucho menos. No se trata, obviamente, de repetir fórmulas de mercado, pero si que deberían entregarse los fondos del país con un enfoque a encontrar un público, a cultivar un público nuevo para un cine nuevo y de calidad. No es justo que el artista use los fondos públicos para perderse en el narcisismo monumental de esta película.
Y sin embargo, a pesar de que se olvida casi por completo del público, acaba de ser premiada en Berlín. Pero gran parte del público en la muestra era homosexual y sin embargo se fue. Quizás eran demasiado ignorantes, o quizás ser gay no da suficientes fuerzas para aguantar este suplicio. Está claro que no basta con compartir la ideología de un premio para de verdad ser una obra de arte.